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El negocio de las narices frías

Angela Porras Silveragro3

Leer a tiempo las tendencias de los consumidores y asumir con decisión el reto de la transformación digital son factores que han impulsado el crecimiento de Silveragro, una compañía que hoy crece a doble dígito gracias al boyante negocio de las mascotas.

Lograr un crecimiento anual del 20% en los ingresos de una empresa tradicional es todo un reto. Pero Silveragro lo logró apoyándose en dos factores: la anticipación de las tendencias de los consumidores y la apuesta por la tecnología como herramienta para mejorar los procesos administrativos, financieros y de relacionamiento con los clientes.

Si bien en Silveragro estuvieron durante más de 20 años dedicados exclusivamente a la comercialización de insumos y productos veterinarios para ganadería, los signos de desaceleración comenzaron a percibirse hace una década. El cambio del uso del suelo en la sabana de Bogotá, así como la acelerada mudanza de industrias hacia poblaciones de vocación ganadera llevó a los directivos de la compañía a cuestionarse sobre el futuro del negocio.

Siguiendo el sabio consejo del fallecido actor Milton Berle “si la oportunidad no llama, construye una puerta”, en Silveragro Iniciaron una carrera contrareloj para encontrar nuevas alternativas. William, Felipe, Ángela y Consuelo, hijos de Silverio Porras, fundador de la comercializadora, se dieron a la tarea de viajar, investigar y consultar a expertos. Finalmente, tomaron la decisión de volcarse hacia las mascotas.

Así, entre maullidos y ladridos, sus gráficas de desempeño volvieron a estar al alza. Ángela Porras cuenta que durante a un viaje a EE.UU. identificó el crecimiento de tiendas, restaurantes, spas y múltiples negocios orientados a las mascotas y al documentarse sobre ese fenómeno encontró que en lugar de padres e hijos hoy muchas familias están conformadas por humanos y mascotas, lo que catapulta al desarrollo de un sinnúmero de productos y servicios para estos nuevos ‘niños mimados’. Junto con el cambio de rumbo en el portafolio de productos, las directivas iniciaron un proceso de transformación digital en el área administrativa y financiera, implementando un ERP para integrar toda la gestión del negocio. Hoy William, quien se desempeña como gerente comercial, destaca la precisión con la cual reciben informes y la rapidez con la toman decisiones clave para la empresa.

Para Ángela, con el ERP “el cambio fue del cielo a la tierra, es la luz y la oscuridad, esto nos permitió automatizar proceso administrativos, financieros, sobre todo cifras, poder enlazar la contabilidad, la caja, el inventario y la nómina, todo integrado en el sistema. Desde que el proveedor trae la factura e ingresa al sistema, automáticamente se actualiza, inventario, contabilidad, absolutamente todo, entonces todo está conectado y se puede reaccionar mucho más rápido”, señala.

La apuesta por las mascotas se hizo más fuerte hace dos años, cuando transformaron el local de insumos agrícolas en la primera tienda especializada para gatos de Bogotá, con una especie de Divercity felino, clínica, hotel, guardería y toda una serie de artículos para el bienestar de los consentidos bigotudos. Allí no es raro encontrarse a Silver, un siamés de ojos azules que fue abandonado por sus dueños en la guardería del local y ahora se pasea orondo por todo el almacén bajo la mirada atenta de todos los empleados.

Y este año decidieron que era el momento de incursionar en los medios digitales para conquistar a los fanáticos de los perros y los gastos. Después de analizar a su público objetivo lanzaron la tienda virtual (www.silveragromascotas.com), que ya aporta el 2% de los ingresos totales de la compañía y viene creciendo de manera exponencial. Con este aprendizaje preparan grandes cambios para el 2019 con el propósito de posicionarse como los líderes del segmento de mascotas en el ciberespacio.

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