En la misma semana, Nu confirmó una inversión de $5 billones en Colombia y Revolut obtuvo su licencia bancaria con planes de invertir más de $400.000 millones. Detrás de ese despliegue hay un mensaje directo: el sector fintech quiere jugar fuerte en el país, y para hacerlo pide que el Gobierno le suelte el techo a las tasas de interés. David Vélez, de Nu, pidió eliminar la tasa de usura. ANIF, en un informe publicado esta semana, propone separarla por nivel de riesgo. En el medio hay miles de pymes que pueden pagar hasta 666% anual en intereses con un ‘gota a gota’. Te explicamos el debate y qué significa para tu negocio.
La semana en que el mundo fintech le apostó a Colombia
En menos de siete días, dos de los bancos digitales más grandes del mundo confirmaron su apuesta por Colombia. Nu anunció una inversión de $5 billones entre 2026 y 2030 —tecnología y datos, nuevos productos, más equipo y músculo financiero—, según explicó su fundador, David Vélez, en el Latam Fintech Market de Barranquilla. Casi al mismo tiempo, Revolut recibió de la Superintendencia Financiera la licencia para operar como banco en Colombia —su mercado número 41— y anunció una inversión inicial cercana a $400.000 millones (USD$124 millones) para sus primeros cinco años en el país. Revolut empieza a operar en enero de 2027, y llega a competir directamente con Nu, Lulo Bank y las plataformas de remesas Global66 y Wise.
Las dos jugadas convergieron en el mismo evento: junto a Vélez, en el Latam Fintech Market también habló Diego Caicedo, CEO de Revolut Colombia. Y fue justo ahí, en medio del anuncio de esas inversiones, donde Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech —el gremio que cumple diez años y agrupa a más de 390 empresas—, calificó el mercado de crédito colombiano como uno de los peores de la región. Donde Vélez, de Nu, encendió el debate que de verdad le interesa a tu pyme, fue pidiéndole al Gobierno eliminar la tasa de usura, el techo de lo que puede cobrar una entidad financiera a los consumidores.
Siete tipos de techo
La Superfinanciera certifica siete techos de usura distintos, uno por tipo de crédito. Para septiembre de 2026:
| Modalidad | Techo de usura |
|---|---|
| Consumo y ordinario | 29,24% |
| Consumo de bajo monto | 66,87% |
| Productivo de mayor monto | 41,88% |
| Productivo rural | 32,64% |
| Productivo urbano | 57,92% |
| Popular productivo rural | 67,20% |
| Popular productivo urbano | 88,13% |
El debate público se concentra en ese 29,24%, aunque la tabla completa tiene seis techos más. Si tu pyme financia su operación con una línea productiva —la pensada para negocios, no para consumo personal—, tu techo real ya es más alto: entre 32,64% y 88,13%, según sea rural, urbano o “popular”. Ese margen más ancho refleja que el regulador ya trata el riesgo de prestarle a una empresa pequeña distinto al de prestarle a un consumidor con nómina fija.
Vélez fue directo: cuando el techo legal queda corto frente al riesgo de prestarle a alguien sin historial, el banco prefiere abstenerse, y esa persona queda excluida del sistema formal, sin ninguna tasa que la reemplace. Días después, Vélez fue más allá por redes: la tasa de usura “no ha funcionado en ningún país del mundo”, y el libre mercado encuentra mejor el precio que un decreto del Gobierno. El mercado donde nació Nu muestra la dinámica del argumento. Brasil regula el crédito de consumo sin un techo general de usura. Las tarjetas de crédito cobran 180,5% anual en Nu Financeira y hasta 197,4% en Itaú, según el Banco Central de Brasil.
La tercera vía: separar el riesgo
ANIF pide flexibilizar la tasa de usura, en su comentario económico publicado el 22 de septiembre. Eliminarla, advierte, la sacaría también del Código Penal y dejaría al gota a gota sin sanción posible. Su propuesta es otra: hoy la tasa de usura de consumo y la de crédito ordinario se calculan juntas, aunque tienen riesgos distintos. Separarlas permitiría que el techo de consumo refleje mejor ese riesgo, y le daría campo a los bancos para prestarle a los perfiles que hoy quedan excluidos.
Este blog te interesa: Viene un ajuste fiscal que lo sentirá toda la economía.
El cálculo de ANIF va así: si el Interés Bancario Corriente de consumo se certificara aparte, subiría de 19,2% a 24,3%, y eso habilitaría $11,8 billones adicionales en cartera de consumo. Si el techo de la cartera comercial —la que financia a las empresas— se equiparara a ese mismo nivel, el crecimiento adicional sería de $13 billones.
Una tasa del 180% es nominalmente alta, pero cualitativamente barata si se considera que, al cobro del 666%, se suman posibles amenazas y riesgos físicos para el deudor (o su familia) cuando se recurre al gota a gota. Así se ve la escalera de tasas anuales que paga una empresa colombiana, según a quién le pida el crédito, según Anif:
| Prestamista | Tasa anual |
|---|---|
| Bancos | 13,0% |
| Cooperativas | 20,3% |
| Créditos digitales (apps) | 22,6% |
| Microfinancieras | 25,0% |
| Casas de empeño | 34,6% |
| Proveedores | 34,7% |
| Cadenas | 48,1% |
| Gota a gota | 666,5% |
Entre el último prestamista formal (48,1%) y el gota a gota (666,5%) hay un salto de más de 600 puntos porcentuales. Y son justo las empresas de subsistencia y las microempresas las que más caen ahí: el 55% de las mipymes colombianas usa algún tipo de crédito informal, según el centro de pensamiento.
Qué significa para tu pyme, mientras el debate se resuelve
Eliminar o flexibilizar: las dos propuestas siguen siendo eso, propuestas. Lo que rige hoy es la tasa de 29,24% vigente este mes para consumo y ordinario, o el techo productivo que le corresponda a tu línea de crédito. Si tu negocio ya accede a crédito formal, esa es tu referencia real. La llegada de Nu y Revolut, con miles de millones de pesos de por medio, es la señal de que el sector fintech va a seguir empujando este debate con fuerza y quizá haya algunos instrumentos que te encajen para hacer crecer tu emprendimiento.
Sigue conectado con MisiónPyme para más contenido especializado.

