El aumento del salario mínimo en Colombia está en el centro del debate. Empresarios, Gobierno y sindicatos no han logrado un consenso, por lo que el Ejecutivo definirá el aumento por decreto. Las Pymes deben anticiparse, pues cada punto porcentual cuenta en la nómina y en la competitividad de las empresas.
El salario mínimo legal vigente en Colombia es de $1.423.500, y su ajuste para 2026 se discute en medio de tensiones entre los empresarios, el Gobierno y los sindicatos. Las propuestas van desde un aumento del 7,21%, defendida por el sector empresarial, hasta un 16% impulsado por las centrales obreras. El Gobierno, a falta de una propuesta formal, insinúo un reajuste del 11% a través del Ministro del Interior Armando Benedetti. Si no hay acuerdo antes del 30 de diciembre, el Presidente Gustavo Petro tendrá la facultad de fijar el incremento por decreto.
Para las pequeñas y medianas empresas, este debate no es ajeno: cada punto porcentual adicional se traduce en costos directos. Con un aumento del 7,21%, el salario mínimo pasaría a $1.526.134, y con auxilio de transporte, el total mensual sería de $1.740.554. Si el ajuste llega al 13%, la cifra superaría los $1.600.000, y con un 16%, se acercaría a $1.650.000. Esto no solo afecta a quienes ganan el mínimo: también impacta prestaciones, aportes y beneficios ligados a este valor.
El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, ha comentado al diario El País de España que los costos ocultos de un aumento pueden ser perjudiciales para el las Pymes. “El costo total de un trabajador hoy supera los 2 millones de pesos. Si se sube un 10%, estaría llegando casi a los 3 millones”, comentó. La alerta pone en evidencia que el incremento no solo toca el salario base, sino todo el paquete de cargas laborales.
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¿Qué implica para las Pymes?
Primero, presión sobre la estructura de costos. Un incremento alto puede obligar a ajustar precios, reducir márgenes o incluso replantear contrataciones. Segundo, riesgo de informalidad: aumentos desproporcionados pueden llevar a que algunos negocios opten por esquemas no regulados, con consecuencias legales y reputacionales. Y tercero, efectos macroeconómicos: un alza fuerte podría avivar la inflación, encareciendo insumos y servicios.
Pero no todo son riesgos. Un mayor ingreso disponible dinamiza el consumo interno, lo que puede beneficiar a sectores como lo son el comercio, los alimentos y los servicios. La clave está en prepararse. ¿Cómo hacerlo?
- Revise su flujo de caja y proyecte el impacto del nuevo salario en su nómina.
- Busque eficiencias: optimizar procesos y reducir desperdicios puede compensar el aumento.
- Evalúe incentivos: programas de contratación joven, mujeres o con discapacidad ofrecen alivios tributarios.
- Comunique con transparencia: explique a su equipo los ajustes y mantenga la motivación.
El salario mínimo es más que una cifra: es un termómetro social y económico. Para las Pymes, anticiparse es la mejor estrategia. No espere a que se firme el decreto: haga cuentas hoy y tome decisiones que protejan la sostenibilidad de su negocio.
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