Desde el 15 de julio, la semana laboral máxima baja a 42 horas. Lo que pocas empresas han calculado es que eso no solo cambia los horarios: encarece automáticamente cada hora trabajada, el costo de las extras y golpea más duro a quienes operan en horarios extendidos. Te contamos cómo impacta en tu análisis financiero.
Muchas empresas leen la reducción de jornada como un ajuste de horarios, pero el error está en quedarse ahí. Según un análisis financiero de Crowe Colombia, la Ley 2101 de 2021 produce un efecto que los analistas llaman el “efecto tijera”: el empleador paga el mismo salario por menos horas, y con eso el costo unitario de cada hora trabajada sube automáticamente, sin que medie ninguna decisión empresarial.
El artículo 4 de la Ley 2101 es explícito: la reducción de jornada no puede implicar rebaja del salario mensual ni del valor de la hora ordinaria. Eso significa que el ajuste no es opcional ni negociable: simplemente ocurre, y sus consecuencias financieras se activan el 15 de julio.
Cuánto sube el costo por hora
Los cálculos de ANIF proyectan que el salario por hora pasará de $7.736 en el primer semestre de 2025 a $10.422 en el segundo semestre de 2026, un aumento acumulado de 34,7%. El 80% de ese incremento corresponde al alza del salario mínimo y el 20% restante a la reducción de jornada. Pero el efecto combinado es el mismo: las horas extra y los recargos, que se calculan sobre el valor de la hora ordinaria, se encarecen en cascada.
El costo que asume una empresa por cada trabajador con salario mínimo —incluyendo aportes a seguridad social, parafiscales y prestaciones— ya alcanza los $2.864.324 mensuales.
Para las pymes, ese encarecimiento llega en un momento especialmente exigente. El Banco de la República mantiene su tasa en 11,25%, la inflación anual de marzo fue 5,56% y el interés bancario corriente certificado por la Superfinanciera para abril alcanza el 17,84% efectivo anual. El ajuste laboral de julio debe hacerse con menos caja, crédito más caro y más carga operativa.
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Quiénes sienten el golpe primero
El análisis de Crowe Co identifica los sectores más expuestos: comercio, restaurantes, bares, hoteles, vigilancia, transporte y servicios que operan en horarios extendidos, nocturnos, dominicales o festivos. En esos casos se juntan varias tensiones al mismo tiempo: recargos más altos, menos tiempo disponible a la semana y costos que ya venían subiendo.
Desde el 1 de julio, además, el recargo por trabajo en día de descanso obligatorio sube al 90%. Eso significa que julio trae dos cambios de alto impacto al mismo tiempo.
La vulnerabilidad es especialmente aguda en pymes y microempresas. Según ANIF, en empresas de 1 a 5 trabajadores el 63% del personal devenga el salario mínimo; en firmas de 6 a 10 empleados esa proporción es del 58,2%. Eso significa que el encarecimiento del costo por hora se traslada casi directamente a la estructura de costos, sin amortiguador.
Las señales del mercado ya lo confirman. Un sondeo de Fenalco reveló que el 40% de las empresas ya redujo operaciones nocturnas, dominicales o festivas, y que otro 27% planea hacerlo. Además, el 51% de los empresarios reconoce estar poco o nada preparado para asumir el nuevo paquete de costos laborales y el 71% anticipa una reducción de empleo este año.
El margen para actuar se achica
Juan Carlos Arbeláez, socio de Impuestos y Servicios Legales de Crowe Co Colombia, es directo: “Abril es el momento para hacer la prueba de caja y de operación. El error de muchas empresas sería esperar a julio para descubrir que el problema no era solo jurídico, sino de turnos, productividad y cobertura de franjas críticas”.
Y agrega: “Una pyme puede cumplir la ley y aun así equivocarse financieramente. Si no recalcula bien sus picos de demanda y sus turnos, puede terminar trasladando el ajuste a más extras, menos margen o incluso menos cobertura en horarios rentables”.
El punto de partida, según el análisis de Crowe Co, es responder cinco preguntas antes del 15 de julio: cuánto cuesta realmente cada hora trabajada en la estructura actual, qué cargos dependen de extras y recargos para completar cobertura operativa, en qué franjas horarias la operación genera valor real, cuáles horarios se mantienen por inercia y qué tan preparada está la caja para julio y agosto.
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Antes de julio, pídele a tu contador o asesor de nómina que recalcule el valor hora con las nuevas variables: 42 horas semanales, nuevo salario mínimo y nuevos recargos. Ese número es la base de toda la ecuación financiera que viene. ¡Sigue conectado con MisiónPyme para más contenido especializado!

