El consumo de inicios de 2026 da síntomas de resfriado

19 de febrero de 2026

El gasto real creció 2,54% en enero. Los hogares sienten que compran menos y la inflación sigue presionando. Las pymes deben prepararse para un año de clientes cautos y riesgos de crédito.

El inicio de 2026 vino con señales que los empresarios deben atender. Según la firma especializada en consumo, Raddar, “en enero de 2026, el gasto de los hogares creció 2,54% anual, frenando su tendencia y ajustando al gasto por inflación y menos ingresos reales”. En cifras corrientes, los hogares gastaron $101,01 billones, un aumento de 8,03% frente al mismo mes de 2025. Pero al descontar la inflación, el crecimiento real se moderó: “Fue el peor dato de enero en crecimiento de gasto desde la historia de nuestros datos”, destaca la firma.

El informe publicado este jueves advierte que “los ingresos por ocupado decrecieron un -4,3%”. Este dato corresponde a la variación mensual frente a diciembre, por lo que se trataría de un ajuste estacional típico de inicio de año. Para las pymes, esta precisión es clave: enero es un mes de liquidez ajustada y de gasto más selectivo, lo que exige ajustar inventarios, promociones y flujo de caja.

La inflación cerró enero en 5,35% anual y las expectativas de los analistas y empresarios van en aumento. Raddar señala que “el balance de expectativas de los empresarios frente a posibles aumentos de precios en los próximos 12 meses muestra un nivel de preocupación que no se observaba desde finales de 2022”. El incremento del salario mínimo también presiona los servicios intensivos en mano de obra: “En enero de 2026 este grupo registró un repunte cercano al 8%”. Para las empresas de dichos rubros, esto implica revisar costos y buscar eficiencias antes de trasladar todo al precio final.

El crédito sigue siendo un motor, con un crecimiento de 22,3% en tarjetas de crédito. Sin embargo, “pierde fuerza en su contribución al crecimiento del gasto en enero, posiblemente como resultado de un mayor nivel de endeudamiento acumulado durante el último trimestre de 2025”. Para las pymes, esto es una alerta: más compras financiadas pueden convertirse en riesgo de cartera. Conviene reforzar políticas de crédito y alianzas con bancos, más ahora que el Banco de la República ha subido la tasa de interés hasta el 10,25%.

El informe también muestra que la confianza del consumidor se debilitó. En enero, la proporción de hogares que dijeron haber comprado menos que el mes anterior aumentó en 10 puntos en esta medición. “Este cambio se percibe con mayor fuerza en los hogares de ingresos bajos y medios, porque son quienes enfrentan de manera más directa el repunte de la inflación en bienes y servicios de gasto frecuente”, acota Raddar. Para las pymes, esto significa que el cliente está más selectivo: hay que ofrecer valor agregado y fidelización.

Más allá del bolsillo, la movilidad se convirtió en la principal preocupación ciudadana, desplazando al desempleo y al costo de vida como prioridad. Para los negocios, esto abre un reto en logística y distribución: quien facilite la compra y entrega puede ganar ventaja.

El arranque de 2026 confirma que los hogares siguen gastando, pero con freno. Para las pymes, el reto es sostener ventas en un entorno de inflación persistente y consumidores más cautos, y al mismo tiempo anticipar riesgos de crédito y movilidad que pueden afectar la operación. La clave está en leer el pulso del mercado y ajustar rápido: promociones inteligentes, eficiencia en costos y cercanía con el cliente serán las armas para navegar el primer trimestre de este año.

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