Conoce cómo validar si tus proveedores cuentan con prácticas de sostenibilidad

2 de octubre de 2023

Cuando el propósito de una empresa se orienta hacia el triple impacto y la sostenibilidad, es clave tener en cuenta que esta decisión impacta también a todos los eslabones de la cadena de proveeduría. Paso a paso para validar que tus proveedores se alinean con tus objetivos de triple impacto.

“La demanda de empresas cuyo objetivo no es solo lograr beneficios está en auge en todo el mundo”, afirma la Organización Mundial del Trabajo, que define a las compañías sostenibles como aquellas que equilibran sus intereses con los de quienes trabajan para ellas, la sociedad en su conjunto y el medio ambiente.

Los negocios que se comprometen con la sostenibilidad son buenos para la sociedad y el medio ambiente, por eso se vuelven muy atractivos para los clientes y logran algunas ventajas en procesos de licitación. Pero como este compromiso es el producto de toda una cadena, es clave conocer cómo se puede validar que los proveedores también desarrollan prácticas de sostenibilidad

  1. Como el ejemplo empieza por casa, es clave tener clara la estrategia de sostenibilidad propia, de tal forma que sirva de referente en procesos de contratación o, en términos coloquiales, será la vara con la que se puede medir a los proveedores interesados. En esa medida, es fundamental formalizar por escrito las prácticas económicas, sociales y ambientales que incorpora la organización, así como el impacto que se pretende lograr a corto, mediano y largo plazo.
  2. Conocer si los proveedores pertenecen a un ecosistema de empresas comprometidas con el triple impacto y la sostenibilidad. Este es el caso de Nitti, marca que presta servicio de limpieza para empresas y pertenece al Grupo Summar, pues forma parte de una red de triple impacto en la que los proveedores con prácticas sostenibles tienen la prioridad en materia de contratación, explica Renato Cuéllar, gerente general de Nitti.
  3. Solicitar una relación de las prácticas de sostenibilidad que maneja el proveedor, y que dependen de la actividad económica que desarrollan. Así las cosas, los proveedores pueden contar con prácticas para brindar oportunidades laborales a reinsertados o personas que han cumplido una condena en prisión, o pueden estar comprometidos con prácticas ambientales para disminuir la huella de carbono que genera su actividad económica.
  4. Verificar que la empresa cumple con los estándares de contratación laboral, garantizando una remuneración justa, el pago de la seguridad social y un correcto cubrimiento de los riesgos laborales de sus colaboradores. 
  5. Dar prioridad a los proveedores que cuentan con certificaciones relacionadas con prácticas de sostenibilidad, como Sistema B ó el sello BIC.

En Nitti, por ejemplo, el 98% de su personal lo componen madres cabeza de familia, una población que puede estar en riesgo de vulnerabilidad económica, y la política es suscribir contratos laborales a término indefinido con todos los colaboradores. Esta práctica, sumada a una política de excelencia en el servicio se constituye en un factor diferenciador en un mercado en donde la informalidad laboral es muy común.

Además, se interesa por mitigar el impacto ambiental que genera el uso de productos de aseo y el manejo del agua, por lo que brinda capacitaciones a las expertas en aseo sobre el manejo responsable de residuos.

“La sostenibilidad es lo que garantizará que construyamos un mundo en el que podamos seguir viviendo durante muchas décadas. Por eso es importante que las empresas comprendan la importancia de este concepto y lo implementen”.

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