El Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE- publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025. Los datos muestran un país más conectado, con hogares más pequeños y con una percepción económica que mejora. Para los empresarios colombianos, hay señales concretas de dónde están las oportunidades. Te las contamos en MisiónPyme.
Cada año, el DANE publica la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV), una radiografía de cómo viven los colombianos: cómo se conforman los hogares, a qué servicios acceden, qué tan satisfechos están con su vida y su trabajo. La edición 2025, publicada este 20 de abril, encuestó a 87.060 hogares en todo el país. Para un empresario o emprendedor, estos datos son más que una estadística: es una brújula sobre cómo está cambiando el mercado al que le vendes.
Internet llegó al campo y eso cambia tu mercado
El dato más impactante de la ECV 2025 para cualquier empresa con ambición de crecimiento está en la conectividad rural. El acceso a internet en zonas de centros poblados y rural disperso pasó del 41,9% en 2024 al 56,9% en 2025 —un salto de 15 puntos porcentuales en un solo año-. A nivel nacional, el 73,9% de los hogares ya tiene acceso a internet, frente al 65,6% del año anterior.
El celular, por su parte, ya es universal: el 91,9% de los colombianos mayores de 5 años usa teléfono celular. Si tu estrategia comercial y de comunicación no está diseñada para el canal móvil, estás llegando tarde.
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No hay dudas, hoy los hogares son más pequeños. Esto obliga a repensar tus productos, no solamente en fondo sino en forma. El promedio de personas por hogar en Colombia cayó a 2,82 en 2025, continuando una tendencia decreciente que viene desde 2019, cuando era de 3,10. Los hogares unipersonales —una sola persona viviendo sola— ya representan el 20,2% del total.
Para las empresas que venden productos de consumo, esto tiene implicaciones directas: los empaques, las porciones, los planes de suscripción y los servicios diseñados para familias grandes están perdiendo relevancia frente a formatos más individuales y flexibles.
Además, el 46,4% de los hogares colombianos reconoce a una mujer como su jefa. Aunque ese porcentaje se estabilizó frente al año anterior, sigue siendo un dato central para el diseño de estrategias comerciales y de comunicación.
El arrendamiento de vivienda sigue dominando en el país. Por cuarto año consecutivo, el arriendo es la forma de tenencia de vivienda más común en Colombia: el 40,8% de los hogares vive en arriendo o subarriendo. En Bogotá esa cifra sube al 57,4%.
Para las pymes de servicios —mantenimiento del hogar, seguros, logística, muebles y decoración— hay un mercado creciente de consumidores con alta movilidad, que no acumulan bienes físicos pesados y que valoran la practicidad y la flexibilidad por encima de la propiedad.
La afiliación al sistema de salud es casi universal: el 97,2% de los colombianos está afiliado al SGSSS. Pero hay una señal de alerta: la percepción de calidad del servicio cayó al 81,9% en 2025, el nivel más bajo de los últimos años y una caída de 2,9 puntos frente a 2024. En zonas rurales, la caída fue aún más pronunciada: 5 puntos porcentuales.
Para los empresarios, esto tiene una lectura concreta en términos de gestión del talento: cuando el sistema público no satisface, los beneficios adicionales en salud se vuelven un factor diferenciador para atraer y retener empleados.
Los colombianos califican su satisfacción con el trabajo en 7,4 sobre 10, según la ECV 2025. No es una cifra baja, pero tampoco es holgada. La dimensión peor calificada de todas es el ingreso percibido, con un 6,8 sobre 10.
Menos colombianos se sienten pobres y eso es una buena señal para el consumo. El 37,6% de los jefes y jefas de hogar se considera pobre en 2025, el nivel más bajo desde 2019. La reducción fue más pronunciada en las zonas rurales, aunque la brecha con las ciudades sigue siendo amplia: en centros poblados y rural disperso esa percepción llega al 60,1%, casi el doble que en las cabeceras municipales, donde es del 31,2%.
Para las empresas orientadas al mercado interno, una menor percepción de pobreza generalmente anticipa mayor disposición al gasto. Las brechas regionales que persisten —Chocó, Vichada y La Guajira tienen los porcentajes más altos de percepción de pobreza, con 78,1%, 75,4% y 75,1% respectivamente— también señalan dónde el mercado formal aún tiene por crecer.
🔍 Tip MisiónPyme:
Usa los datos de la ECV para afinar tu segmentación. Si conoces la estructura de hogares, los niveles de conectividad y la percepción económica de las regiones donde operas, puedes tomar mejores decisiones sobre canales, formatos de producto y estrategias de precio.
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