Diversificar: la otra cara de los aranceles

21 de abril de 2025

El cambio en las políticas arancelarias de Estados Unidos debe incentivar nuevas estrategias para diversificar destinos de exportación. Alternativas para la internacionalización a mediano y largo plazo.

Los aranceles del 10% con el que el Gobierno Trump penalizó a decenas de países, incluido Colombia, deben ser un incentivo para que se consolide una estrategia internacional de diversificación, que les allane el camino a los empresarios para que no dependan de un solo socio comercial.

Así lo señala Pedro Sarmiento, director de Tax and Legal en la firma Crowe Colombia en el informe técnico que elaboró sobre el impacto de esta política comercial del país del norte. 

Del mismo modo, el experto tributarista recomienda que los exportadores trabajen en consolidar el valor agregado de su oferta, sus prácticas de sostenibilidad y los factores de diferenciación para llegar a + mercados más sofisticados.

Según el experto, los efectos de los aranceles “son evidentes y preocupantes” ya que implican una pérdida inmediata de la ventaja arancelaria histórica en productos como el aguacate hass y el limón tahití, frente a países como México que no fueron gravados con este arancel.

Otros países, indica Sarmiento, pueden aplicar subsidios internos a los productores de una amplia gama de productos para compensar la carga impuesta por Estados Unidos.

Golpe bajo al empleo

Más allá de una eventual reducción de las exportaciones de flores, productos agroindustriales, y otros frutos, la mayor amenaza -dice Sarmiento- se plantea en el frente del empleo rural y manufacturero.

“La floricultura, por ejemplo, ve comprometido el 80% de su producción que se destina al mercado estadounidense. En el caso de las confecciones, se desdibuja el esfuerzo de una industria que ha logrado nichos de valor agregado como las fajas y ropa de control. El aguacate Hass, llamado a ser la nueva estrella agrícola colombiana, se ve desplazado en un mercado clave por la hegemonía mexicana, ahora reforzada por su tratamiento arancelario privilegiado”, señala el tributarista.

Según el reporte, el año pasado las exportaciones colombianas totales a Estados Unidos sumaron alrededor de US$13.100 millones (enero-noviembre), lo que equivale aproximadamente al 30% de las ventas externas. Cerca del 50% correspondió a productos no minero energéticos, que son los que ahora enfrentan los desafíos del diferencial de precios derivado por el arancel.

En cualquier caso, Sarmiento recomienda mantener un ánimo negociador con el Gobierno americano y buscar espacios para buscar una reducción de la tarifa. Aunque, en paralelo, es fundamental seguir apostando por la diversificación de mercados y el incremento de la competitividad empresarial, estrategias que seguramente no darán frutos en el corto plazo pero sí generan un mejor balance para los exportadores nacionales.

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