6 mitos y verdades que debes tener en cuenta antes de entrar a la ley de insolvencia 

14 de julio de 2023

La Ley de insolvencia es una herramienta legal que tienen los empresarios cuando enfrentan problemas de flujo de caja o dificultades para cumplir con el servicio de la deuda. En este ABC podrás conocerla mejor. 

La Ley 1116 de 2006, conocida como ley de insolvencia, busca ayudar a las empresas a sortear los problemas de carácter financiero, por lo cual es considera como una especie de salvavidas.

A pesar de ello, son muchas las dudas y prejuicios que existen en los empresarios sobre la ley, para lo cual nos dimos a la tarea de consultar a Martín Emilio Ramírez, abogado asociado de Galo Estudio Legal, quien en esta especie de ABC de la ley se refiere a algunos de los mitos y realidades de la ley. 

1.- Mito. ¿Es verdad que las empresas que se acogen a la ley de insolvencia pierden el acceso al sistema financiero para siempre? 

Realidad. Si bien existen algunas restricciones temporales para que los bancos otorguen líneas de crédito a las empresas que se someten a la ley de insolvencia, si se hace un buen uso de la herramienta y la firma sale a flote seguramente tendrá acceso a los préstamos bancarios. 

Según Ramírez, se trata de un mito que tiene alguna dosis de verdad en el sentido de que sí hay una época turbulenta tanto con los bancos como con los proveedores, mientras comienza el proceso, pero lo importante es cómo se inicia el proceso, con qué intención, de qué manera se plantea y si las intenciones son correctas y honestas, seguramente no habrá problemas de financiamiento.

2- Mito. Entrar en un proceso de reorganización equivale a una sentencia de muerte para la empresa.

Realidad. Mucha gente cree que si entra en un proceso de insolvencia va a terminar liquidando la empresa, lo cual no es cierto. Eso ha generado una especie de inri o una mala reputación a este tipo de procesos, pero realmente las empresas se pueden salvar y los casos de éxito de empresas que han salido adelante son muchos. 

“Una de las ventajas que ofrece la ley 1116 de 2006 es la suspensión de los procesos ejecutivos, lo cual quiere decir que si la empresa tiene un embargo en sus cuentas corrientes o de ahorro, esos embargos se van a levantar mientras la compañía está en el proceso de insolvencia”.

Otro beneficio de esa figura es que si la empresa tiene inmuebles hipotecados o embargados, se detienen dichos procesos, lo cual le brinda un respiro al empresario y la posibilidad de buscar una fórmula para sacar la empresa adelante, y seguir pagando las deudas en unas condiciones más favorables.

3- Mito.¿Es cierto que la mayoría de los procesos fracasa por la falta de colaboración de los trabajadores y los bancos? 

Realidad. Los empresarios ayudan a sus colegas empresarios. Lo mismo sucede con los trabajadores y el sistema financiero. Muchos bancos apoyan pero lo que hay que tener en cuenta es todo depende de cómo se entre a la ley, de cómo se presenten las cosas, si se ve que las intenciones son honestas, el éxito del proceso estará garantizado. 

Claro que hay casos en los que se entra a la ley con el propósito de no pagar y en esos casos pagan justos por pecadores. 

4- Mito. Entrar a la ley es un sinónimo de fracaso. 

Realidad. La ley de insolvencia es una herramienta más que existe y no se puede ver como un fracaso. Estos procesos le permiten a la empresa oxigenarse y respirar. Sin duda, al detener el pago de obligaciones anteriores con intereses, como uno dice coloquialmente parar el taxímetro de las obligaciones que van creciendo día a día, es fundamental y le va a dar un respiro a la empresa.  

5- Mito. La ley de insolvencia está concebida para las grandes empresas, no para las pymes.

Realidad. “La ley es igual para todas las empresas, las exigencias son las mismas, lo importante es prepararse para entrar a la ley”, señala Martín Emilio Ramírez. “Cuando digo prepararse para entrar a la ley es que los empresarios revisen cuáles son las deudas solidarias o que ellos están garantizando desde la empresa”.

Según el experto, este caso es más frecuente en las pequeñas y medianas empresas, en las cuales el dueño suele ser el mismo representante legal y firma los pagarés de los bancos o de un proveedor.

“Todo ese tipo de garantías hay que revisarlas muy bien porque los dueños de las empresas pueden terminar demandados por no haber revisado eso, así como el tema de las hipotecas o las garantías que se hayan constituido sobre bienes. Al final no solo se trata de preparar los documentos, la clave es hacer un análisis completo de las garantías y avales que han dado los propietarios o representantes legales”.

6- Mito. La ley de insolvencia es lo mismo que la recuperación empresarial. 

Realidad. Aunque ambas se constituyen en salvavidas para evitar la liquidación de las empresas y la pérdida de empleos, existen diferencias entre ambas figuras legales. 

La recuperación empresarial (introducida por los Decretos Legislativos 560 y 772 de 2020 durante la pandemia), es considerada como un procedimiento más expedito que también permite renegociar deudas, aunque con algunas limitaciones.

Además, la recuperación tiene una duración máxima de 3 meses y, dado que no tiene un carácter judicial, se realiza ante las cámaras de comercio con un mediador, es decir, que aunque no hay un juez sí tiene los beneficios del proceso ejecutivo.

“Mientras que en la ley de insolvencia tengo que meter a todos los acreedores y lograr acuerdos con ellos, la ley de recuperación me permite escoger con qué grupo de acreedores negocio”, explica el experto de Galo Estudio Legal.

Si estás interesado en obtener más información sobre la ley de insolvencia, inscríbete aquí para participar en el webinar gratuito que MisiónPyme realizará con Galo Estudio Legal el próximo miércoles 19 de julio a las 8 de la mañana.

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