5 mitos sobre las smart factory

19 de febrero de 2024

Para muchas pequeñas y medianas empresas el concepto de smart factory o industria inteligente puede sonar complejo o lejos de su alcance, pero la realidad es que es mucho más aplicable de lo que parece. Aquí te contamos los principales mitos y verdades sobre ellas.

Una smart factory o fábrica inteligente, se refiere a una planta de producción altamente digitalizada y conectada, que utiliza tecnologías avanzadas de la industria 4.0 para mejorar sus procesos. 

Este término representa una evolución significativa respecto a las fábricas tradicionales, al integrar sistemas ciber-físicos, Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial (IA), robótica, big data, análisis de datos, cloud computing, y otras tecnologías digitales para crear un entorno de producción más eficiente, adaptable y automatizado.

Pero una smart factory no se limita a plantas de producción, ya que este concepto es aplicable a empresas de diferentes sectores y tamaños que, de la mano de la tecnología y la automatización, se enfocan en la mejora continua y la adaptabilidad para responder rápidamente a las nuevas oportunidades y desafíos del mercado.

Mitos que impiden que una empresa se transforme en smart factory

El experto asegura que es importante derribar concepciones erradas que se han generalizado en el mundo empresarial que evitan que los empresarios y emprendedores se atrevan a dar los primeros pasos para llevar sus empresas por este camino. Betancur te cuenta algunas de ellas y cuál es la realidad.

1. Exige altos costos de implementación: 

Muchos creen que convertirse en smart factory solo es viable para grandes corporaciones debido a los altos costos iniciales. De hecho, la implementación puede ser escalable y adaptarse a diferentes presupuestos. Existen soluciones y tecnologías a diferentes precios que permiten iniciar la transformación con una inversión inicial baja.

2. Tiene gran complejidad tecnológica: 

Se piensa que la transición requiere de un conocimiento tecnológico avanzado inalcanzable para el personal existente, pero con la formación adecuada y el apoyo de proveedores tecnológicos, el personal puede adaptarse y manejar las nuevas tecnologías eficientemente.

3. Demanda tiempos de implementación prolongados:

Existe la idea de que la transformación hacia una smart factory toma mucho tiempo y detendrá la producción. Sin embargo, la transformación puede realizarse en etapas sin detener completamente la producción, permitiendo una transición suave.

4. Supone riesgos de seguridad:

Algunos temen que la digitalización aumente la vulnerabilidad a ataques cibernéticos, pero con protocolos de ciberseguridad adecuados, la digitalización puede incluso reforzar la seguridad de la información y los sistemas de producción.

5. Genera mucho desempleo: 

Hay preocupación por el impacto de la IA sobre los empleos. Por el contrario, bien manejada la automatización conduce a la reasignación y creación de nuevos roles, enfocándose en tareas más especializadas y menos repetitivas.

“Estas verdades demuestran que, con una planificación y enfoque adecuados, la transición hacia una smart factory es accesible y beneficiosa para las empresas de cualquier tamaño”, concluye Jose Alejandro Betancur, experto en transformación digital y speaker del webinar gratuito ‘Convierte tu empresa en una smart factory, fácil y con bajo presupuesto’, que realizaremos en MisiónPyme este jueves 22 de febrero. ¡Asegura tu cupo ahora aquí!

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