Seguridad RAM rompió los paradigmas de la empleabilidad

12 de enero de 2024

Las prácticas de inclusión laboral generan un impacto positivo en la reputación de las organizaciones, aunque para los directivos de esta empresa de vigilancia y seguridad privada la mayor satisfacción es brindar oportunidades de trabajo digno a personas con discapacidad, madres cabeza de familia, poblaciones laboralmente excluidas, entre otras. 

Los servicios de vigilancia y seguridad privada en Colombia están altamente regulados, lo que puede generar limitaciones para el desarrollo de prácticas innovadoras. Sin embargo, la decisión de los directivos de Seguridad RAM de abrir oportunidades a comunidades tradicionalmente excluidas en este tipo de actividades les ha permitido generar un importante diferencial.

Es así como en la empresa laboran personas en condición de discapacidad, madres cabeza de familia, pre-pensionados, adultos mayores de 45 años, desmovilizados y otras poblaciones que forman parte de minorías.

César Rodríguez, fundador y oficial en retiro de las fuerzas militares fundó la empresa hace 24 años y desde hace una década junto a su equipo identificaron la falta de oportunidades para algunos grupos poblacionales que buscaban opciones de empleo en el sector.

“Lo volvimos una política de la empresa mucho antes de que hubiera beneficios de ley al respecto. Exigimos desde un principio hacerlo de la manera correcta, que como mínimo fuera gente con un año de contratación soportada, con aportes parafiscales y todo lo que corresponde. No se trata de utilizar a estas personas sino de involucrarlas realmente y permitirles trabajar”, explica el empresario.

Un ‘gana-gana’ para los trabajadores, la empresa y los clientes

Los beneficios de las prácticas de inclusión laboral son en doble vía, pues mientras los trabajadores se vinculan laboralmente y ganan experiencia, la organización adquiere talento valioso para el desarrollo de sus actividades. La clave está en empoderar a los contratados para aprovechar estas oportunidades y demostrar su valía.

“En muchos casos, los empresarios lo ven como una carga pero es todo lo contrario. Tenemos guardas de seguridad en sillas de ruedas y son los mejores colaboradores que hemos podido tener. Son muy comprometidos y están siempre atentos a la prevención del delito. Es increíble ver su capacidad de resiliencia y trabajo”, dice César con orgullo.

Inclusión laboral: un cambio de mentalidad para un entorno más incluyente

El fundador de Seguridad RAM asegura que, si bien existen desafíos en el proceso para que los clientes se suban a esta tendencia ellos han logrado su respaldo mediante un diálogo claro, argumentos sólidos y una identificación consciente del tipo de actividades que pueden desarrollar estas personas.

“Se sensibiliza en doble vía para cambiar la percepción sobre las poblaciones vulnerables, tanto al equipo de trabajo interno, como al cliente y la comunidad que recibe el servicio. Hay familias agradecidas por la inclusión social que desarrollamos y hay un cambio al interior y hacia afuera de la organización”, afirma César con entusiasmo.

Al principio esto puede generar sorpresa o escepticismo, pero cuando se empiezan a evidenciar resultados positivos producto de la actitud y el compromiso de estas personas con su trabajo, se presenta un cambio de mentalidad.

“Los clientes han visto el compromiso del personal y se enganchan con ellos. Esto genera un respeto sobre la labor que ellos desarrollan, al punto de apoyarlos y reconocerlos desde sus funciones sin generar lástima”, añade.

Casos como el de Seguridad RAM demuestran que la inclusión laboral es posible cuando se convierte en parte de la cultura organizacional y se incorpora al ADN de las empresas. Más allá de aportar a la empresa y sus clientes, estas prácticas generan un impacto positivo en la sociedad que cambia vidas.

“Lo verdaderamente bonito de ser empresario es incluir en tu emprendimiento esa labor social que permite que estas personas puedan llevar el pan a su mesa”, concluye el fundador de Seguridad RAM.

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