Nunca bajes el sueldo en la renegociación de un contrato laboral

10 de octubre de 2023

Un empleador y su trabajador tienen la libertad de pactar cambios con respecto a las condiciones laborales establecidas, pero existen derechos y deberes de ambas partes que se deben respetar para no incurrir en conductas sancionables.

Como parte de la evolución de una relación laboral es normal que se dé la renegociación de las condiciones de trabajo y, por lo tanto, de los términos contenidos en el contrato. Pero existe un aspecto que, definitivamente, no es susceptible de cambio.

“A ningún empleado se le puede bajar el salario porque eso constituye una desmejora de sus condiciones laborales”, afirma Juan Felipe García, experto en temas laborales de Galo Estudio Legal, una firma que brinda asesoría a las empresas en esta materia.

¿Qué aspectos se pueden renegociar?

Lo que el empleador sí tiene capacidad de renegociar son los cargos de sus empleados, las funciones, la ciudad en la que se presta el servicio, el reconocimiento de pagos no salariales (transporte, alimentación), la modalidad de trabajo (presencial o virtual) e, incluso, la forma de liquidar las comisiones.

Por ejemplo, un trabajador que tenga una meta de consecución de clientes por mes no está exento de que se le solicite luego un ingreso mínimo por ventas. En este caso, las nuevas condiciones deben pactarse entre el empleador y el empleado, y quedar por escrito en un otrosí.

“El trabajador, por su parte, tiene el derecho de solicitar cambios en sus condiciones laborales, pero el empleador es quien decide aprobarlos, pues cuando se firma un contrato laboral existe una relación de subordinación. Es el empleador quien toma las decisiones”, asegura García.

¿Quién asume los gastos de un traslado?

El empleador, igualmente, tiene el derecho de solicitar a un trabajador el traslado a otra ciudad o país cuando la empresa lo requiera. En este caso, los gastos relacionados con la mudanza y la ubicación del trabajador en su nuevo destino los tiene que asumir la empresa.

Estos gastos incluyen tiquetes aéreos para el empleado y su familia cercana, transporte de sus bienes por carretera u otro medio, peajes, gasolina, hotel por algunos días o semanas hasta que la persona y su familia encuentren una vivienda, alimentación y otros gastos razonables.

No obstante, existen excepciones cuando los trabajadores tienen bienes lujosos como yates, cuatrimotos para recreación, caballos, entre otros. Entonces, es el trabajador quien tiene que hacerse cargo de los costos del traslado, pues no se trata de bienes esenciales. 

Por otro lado, si es el trabajador quien desea mudarse a otra ciudad, se sugiere dejar constancia de su intención en un otrosí, pues en ese caso, sobre él recaen los costos y así se blinda la empresa de futuros problemas legales. Así mismo, la autorización de la empresa debe quedar consignada en el documento.

¿Qué sucede si un trabajador no quiere trasladarse a otra ciudad?

En estos casos, el experto de Galo Estudio Legal dice que habría que hacer un análisis de las condiciones laborales que le están proponiendo porque podría haber una desmejora.

“Si una persona vive en una ciudad intermedia y gana tres millones, pero la trasladan a una ciudad capital con el mismo salario, el trabajador podría negarse porque no es lo mismo vivir en una ciudad costosa que en una más económica con el mismo sueldo”, explica García.

Esto es fácil probarlo ante un juez laboral, por lo que las empresas están llamadas a evitar este riesgo. Pero si la empresa ofrece todas las condiciones razonables al trabajador, este no tendría por qué negarse. Si lo hace, caería en el incumplimiento de la subordinación que le debe a su empleador y que es una característica distintiva de los contratos laborales.

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