Estos son los riesgos legales de los contratos por prestación de servicios

11 de abril de 2024

Aunque esta modalidad de contratación es una buena alternativa para las empresas que requieren personal autónomo y calificado para llevar a cabo diversas tareas, es clave darle un adecuado manejo a estas relaciones contractuales para mitigar riesgos legales. Te contamos qué debes evitar.

Los contratos por prestación de servicios, que se consideran contratos civiles, al igual que los contratos comerciales, constituyen una forma de contratación no subordinada en la cual el contratista se obliga a desarrollar una labor de manera autónoma contando con su capacidad técnica, administrativa y financiera. 

Aunque está claro que en este tipo de contratos no existe la responsabilidad de pagar al trabajador prestaciones sociales, seguridad social, ni vacaciones, la gran diferencia con respecto a un contrato laboral radica en la no subordinación de los contratistas. 

El desconocimiento de lo que implica este factor puede abrir la puerta para demandas de carácter laboral.“La subordinación consiste en la facultad que tiene un empleador de definir las condiciones, reglas y políticas, mediante las cuales se va a ejecutar un contrato de trabajo. Este elemento no existe en los contratos comerciales o civiles, es decir que el contratista cuenta con autonomía para desarrollar sus labores y actividades”, explica Juan Felipe García, abogado laboralista de la firma Galo Estudio Legal.

Así las cosas, quienes cuentan con contratos de prestación de servicios o cualquier otro tipo de contrato civil o comercial no tienen un jefe inmediato y no deben acogerse al reglamento interno de trabajo (RIT). Tampoco tienen la obligación de cumplir un horario laboral predeterminado o de seguir órdenes impartidas por un funcionario de la empresa para la cual presta sus servicios.

Evalúa qué tipo de contrato le conviene a tu empresa

Dadas las normas legales, es muy importante que las empresas tengan claridad sobre el tipo de contrato que más se ajusta a sus requerimientos. Juan Felipe indica que, si por ejemplo, un negocio requiere una persona por su experiencia y conocimiento para que trabaje de manera autónoma e independiente, un contrato civil o comercial es una buena alternativa.

Pero en casos en los cuales es vital que la persona cumpla un horario, se requiere dar órdenes para que ejecute sus actividades de manera idónea y es fundamental que cuente con un supervisor de su labor, es más conveniente suscribir un contrato de trabajo. Vale la pena señalar que existen modalidades para los contratos laborales, como los contratos a término fijo, por obra o labor y los de término indefinido.

En conclusión, cuando en una relación contractual existe subordinación se puede declarar como un “contrato realidad”, es decir, como un contrato laboral “disfrazado”. En ese caso, las instancias de vigilancia y control pueden ordenar el reconocimiento de beneficios legales como vacaciones, prima de servicios, cesantías, intereses de cesantías y el pago de afiliaciones a la seguridad social, además de multas y sanciones moratorias.

Conoce los elementos clave para identificar si existe subordinación en tus contratos comerciales y civiles en el webinar “Riesgos laborales en los contratos civiles o comerciales” de la mano de Juan Felipe García de Galo Estudio Legal. ¡Inscríbete ahora aquí!

compartir