5 preguntas que impactarán la cultura organizacional de tu empresa

5 de marzo de 2024

Todas las organizaciones tienen una cultura propia que se ha construido de manera deliberada o simplemente se ha ido moldeando en el día a día a partir del comportamiento de su líder. Te contamos cómo promover una cultura organizacional orientada al resultado.

Donde hay una empresa exitosa, con toda seguridad también hay una cultura organizacional que propicia los resultados. Según Daniel Montejo, emprendedor y formador de The Talent Tree, explica que la cultura es lo que se vive a diario en las organizaciones, es la forma “como nos tratamos, nos comunicamos y resolvemos los problemas”, dice.

Lo más seguro es que esos comportamientos los promueva el líder de la organización, muchas veces sin saberlo, por lo que es necesario hacer consciencia de la manera en que se actúa ante los colaboradores y se da respuesta a los desafíos cotidianos en la empresa.

Si no se está a gusto con la forma en que los equipos de trabajo abordan los retos del día a día o se relacionan entre ellos y con los clientes, es el momento de hacer un PPA (pare, piense y actúe) para comenzar a moldear una cultura que sea la base del crecimiento. 

Para dar los primeros pasos clave hacia este propósito, te proponemos formularte las siguientes preguntas:

1. ¿Qué tipo de cultura tenemos en la empresa? 

Haz el ejercicio de describir cuáles son los comportamientos cotidianos de tus colaboradores, qué tan organizados son en su gestión diaria, cuál es su nivel de compromiso con los resultados, cómo responden en momentos de conflicto o tensión. Una vez tengas la lista de esos comportamientos, es importante evaluar qué aspectos positivos y negativos tiene esa cultura.

2. ¿Qué cultura quiero tener en mi empresa?

Este es un análisis que requiere emoción y razón porque implica analizar los resultados tangibles del negocio y compararlos con el estado emocional que se respira en la empresa. 

Con estos insumos, describe qué tipo de cultura quisieras vivir en tu organización, cuáles serían los comportamientos que generarían los mejores resultados tanto en términos de negocio como en aspectos como la retención del personal, el nivel de satisfacción de tus colaboradores y la fidelidad de tus clientes.

3. ¿Qué cultura no quiero tener en mi empresa porque resultaría tóxica?

Si no se te ocurren comportamientos específicos, haz memoria sobre esos momentos desagradables que has vivido como cliente o como proveedor, aquellos en los que nadie te dio respuesta oportuna, te respondieron de mala gana, te dejaron a tu suerte o te hicieron sentir poco valioso. Seguramente ya tendrás a la mano la lista de comportamientos y el lenguaje que no querrás en tu empresa.

4. ¿Cómo debería ser la cultura organizacional de mi empresa para ganar el premio al mejor empleador?

Esta es una pregunta aspiracional y debe ir más allá de la simple idea de registrarse en algún ranking diseñado para quedar bien en los medios de comunicación, aunque en los pasillos de la empresa se respire todo lo contrario. Se trata de comprometerse con la idea de convertirte en el mejor empleador de tu sector o región para impactar a tus colaboradores, clientes y proveedores pues así como tratas a tus equipos de trabajo, serán tratados todos los públicos de interés de tu organización.

5. ¿Qué debo cambiar en mí para propiciar una cultura organizacional de alto nivel?

Ya lo hemos dicho, el ejemplo empieza por casa, así que en este punto es fundamental la honestidad para reconocer comportamientos que van en contravía de lo deseado. ¿Quieres que tus empleados sean puntuales en las reuniones y entregas pero te cuesta llegar a tiempo a las reuniones? ¿Quieres implementar una disciplina con los indicadores de gestión pero no los incluyes en las reuniones de seguimiento o no permites que las personas los presenten? ¿Qué tan permisivo o complaciente eres con los colaboradores que no cumplen con sus metas y compromisos? 

Claramente, cambiar toda la cultura de la organización no es la tarea de un solo día, ni siquiera de un año, es un proceso gradual que va a requerir de mucha disciplina, consistencia y persistencia, por lo que sería recomendable contar con el apoyo de algún experto o mentor que te ayude a modificar tus propios comportamientos para avanzar con decisión.

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